Ensayo: Música experimental en retirada del mainstream.

En el ámbito musical podemos citar la escuela de Viena con el austriaco Arnold Schoemberg como el creador de la dodecafonía, llevando teóricamente la música precedente a la primera guerra mundial a un nuevo paradigma, en donde la creación quedaba supeditada a parámetros y reglas que Schoemberg establece en una serie de escalas, dejando coartado de cierta forma la creación libre, pero a su vez alejándose de las reglas de la armonía clásica, abordando la disonancia como algo natural. Desde ese entonces la música docta deja de pertenecer a una “elite” que esta instaurada en las aulas de las universidades, apareciendo en los años ´30 el norteamericano John Cage quién fomenta una forma más libre en lo que se refiere a música experimental. Gran amigo del francés Marcel Duchamp llevan el arte y la música a tomar un nuevo rumbo, donde romper reglas era algo natural y a su vez esto se va acrecentando paulatinamente desde 1910-1913 cuando  el italiano Luigi Russolo inventa algunas máquinas para crear música, se desarrolla la experimentación sonora en otros ámbitos distintos a lo conocido en aquellos años, es considerado el padre del “Noise” y de la electrónica, en 1910 escribió el “Manifiesto Futurista”, en donde se adelanta a todo lo que se aplica décadas después. Podemos citar también un ballet que compuso Ravel en Francia en 1917 llamado “Parade”, en donde incluía “instrumentos” industriales como: sirenas, una máquina de escribir y una pistola, entonces el término “Industrial” es utilizado por primera vez en la música, haciendo desde ya referencia a la industrialización que se viene dando desde principio de siglo.

Todos estos avances han surgido de estamentos que operan desde lo docto y que no hacen participe al auditor que proviene del pueblo, se podría decir que Cage fue el propulsor, con algunas de sus obras, de llevar al espectador a ser parte de la misma. Aún así la música experimental continúa siendo parte de la elite enraizada en las Universidades principales de Europa, USA y Japón. Han pasado 100 años desde que Schoemberg rompió las reglas de la música y aún sigue persistiendo un sigilo de los catedráticos en no dar a conocer estas artes al pueblo.

El francés Pierre Boulez fue gran gestor en abrir las mentes de las personas desde los años 50, alumno de Olivier Messiaen, siendo un compositor que crea el serialismo integral se dio cuenta que cuando iba a ver un estreno de una obra la partitura no reflejaba lo que el compositor quería decir con respecto a lo que los directores interpretaban y entonces decidió abocarse  a dirigir y promover obras contemporáneas en el instituto IRCAM en Francia.

Con el paso de las décadas se han ido integrando muchos avances a instrumentos electrónicos como los sintetizadores o mejoras como la cuadrafonía y distintas maneras de sintetizar la música en forma análoga y digital. Del mismo modo, otro baluarte fue el alemán Karlheinz Stockhausen quien llevo a cabo el perfeccionamiento de la música electrónica, tomando como ejemplo algunos alumnos que tuvo, los cuales fueron los principales artífices del movimiento Krautrock, impulsando la electrónica con grupos como Kraftwerk y Tangerine Dreams quienes hasta el día de hoy son un referente en la música pop actual en forma transversal, tanto para jóvenes como veteranos.

No solo la música pop/electrónica le debe la herencia al Krautrock, sino también a la creación del movimiento industrial en la década de los ’70, gracias al grupo alemán Kluster, el cual en dos años (1971/72) instauró ese sonido oscuro experimentando con sintetizadores y grabaciones de campo cercano, utilizando las técnicas de acusmática, que se venía impulsando desde la creación de la cinta magnética el año 1947 en Francia. A su vez en Inglaterra unos años después, en 1974, nace la banda Cabaret Voltaire, quienes logran crear un sonido más maduro contribuyendo al posterior florecimiento del estilo “industrial” con el grupo coterráneo Throbbing Gristle, en donde, convergen “personajes” y genios que le dan vida a un género que experimenta con sus equipos y  produce sus propios efectos gestando un sonido único, prueba de aquello es el disco “20 Jazz Funk Greats” de 1979.

Debemos acotar que uno de los miembros de Throbbing Gristle es Peter Christopherson, quien formó parte del mejor staff de diseñadores gráficos de Inglaterra, creando las portadas para los discos “Wish Your Were Here” y “Animals” de Pink Floyd. Peter a principio de los 80 fundó a Coil junto a su pareja John Balance.

Coil se convierte en una banda de culto debido a varios factores, ya que patentaron ciertos sonidos e influenciaron a músicos como: Trenz Reznor de NIN, quién proclama: “sin Coil, NIN no habría existido” y entregando al mundo todo el movimiento que en los ´90 se vuelve masivo con grupos como Marilyn Manson y Rammstein.

En la década de los ’90 me voy a detener, ya que es aquí donde se producen los mayores cambios que hemos tenido como sociedad, cuando se masificó el internet y se inventa el formato de música comprimido llamado “mp3”, además se  origina el grabador de CD, lo que genera inadvertidamente la piratería y la descarga gratuita de música a través de distintas plataformas.  Además se establecen bibliotecas virtuales, en donde ya no es necesario tener los formatos físicamente y todo es respaldado en discos duros o memorias externas. Hemos llegado a la máxima tecnocratización, que además va de la mano con el sistema neoliberal que se hace presente en todo el planeta, dejando a las personas sin una identidad propia, haciendo que cada vez seamos más homogéneos. Es ahí cuando ocurre el “blackout”, lo que significa que las personas pierden sus valores e ideales, considerando sólo el dinero y los bienes materiales, dejando en el último escalafón las artes y la música. La idiotez se apodera de plataformas como “YouTube” y las redes sociales las cual difunden y masifican vídeos de gente haciendo estupideces, llegando a ser lo más visto en todo el mundo, obteniendo  millones de visitas o “likes”, en cambio un vídeo que hable de ciencia o arte apenas alcanza algunos miles. Se le perdió el gusto de buscar algo, conseguirlo y atesorarlo, en cambio ahora lo usual es acumular miles de gigas de información binaria en discos duros, sin tener en cuenta la importancia de las cosas cuando son hechas con esfuerzo. Por ésta razón, los actuales coleccionistas de vinilos son capaces de pagar millones por las primeras ediciones y en consecuencia la música experimental y docta contemporánea fueron dejadas de lado por la sociedad actual.  Al contrario que en las décadas pasadas donde solían tener trascendencia en el público más generalizado sumado a que las radios emitían música más diversa que en la actualidad.

Por Manuel Knwell

Edición: Anaka Lawkier.

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