Ensayo: «Me hice amigo…» por Manuel Knwell

Me hice amigo del viento y del agua, pero aún no del fuego, aún tengo una tarea pendiente antes de morir en este mundo…la tierra es parte de mi…desde que nací. Me gusta el espíritu del punk, esa rebelión y anarquismo; me gusta la técnica y el sentimiento del metalero, me gusta los colores que se logra en la psicodelia, me gusta la libertad del jazz, me gusta la electrónica, porque desde ella puedo comprender mejor al ser humano y en vez de sentirla distante y fría la siento más cálida que un corazón de hierro; amo la música docta tanto como la tribal, porque en ellas encuentras como se forma el cosmos y se atraviesa universos paralelos. Vivo en tierra como todos, pero mi mente vuela como la de un pájaro que sigue el rastro desde la tierra de un blusero, que estampando sus huellas en aquella guitarra, en que esa noche hizo pacto con ¡Don Sata!, pero desde el agua visualizo mejor como John Cage hizo música con ella y a su vez Stockhausen influenció en el movimiento del Krautrock. Ver como de una rebeldía incoherente  de un rock, todo eso término con el post punk, en donde  comenzó una nueva era, en donde el fuego seguía quemando almas en los 70, para dar paso a bandas como Coil o Swans…de ahí, desde ese mismo fuego renace el metal…y nacen los reyes del pop y  la new wave…entonces si usted no se maneja con todos los elementos no podrá entender el por qué de la música y estilos, y sólo se quedara con lo que cristo o el diablo le entrego en su vida.

(Manuel Knwell)

 

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