Literatura | ¿De vez en cuando necesitamos poesía? Comentario al libro «La mujer de las tetas tristes». Carla Escobar

 17   Agosto  2015

                                                                                                                                                   por Jorge Cocio

Título |  La mujer de las tetas tristes

Autora |  Carla Escobar

Año |  2014

 

Deambulando por las esquinas equívocas de Los Ángeles, me refugio en la muerte de las estaciones.”

(Carla Escobar)

 

Portada CARLA ESCOBARDicen las leyendas del rock que la carátula del disco de Pink Floyd, Ummagumma del año 1969 fue censurada en Norteamérica y Australia por asuntos de derechos de autor, pero otros afirman que era por el efecto negativo que podría generar en la juventud de esa época al asociar esos “sonidos tan raros” con esa apariencia poco masculina que generaría más radicalización social de la ya existente. Sea esto verdad o mentira, siempre ha sido más que anecdótico el efecto del arte en la cultura popular, en ese submundo social que sigue las reglas, opina como todos y solamente se cuestiona lo que escucha alrededor sin entender demasiado la profundidad entre tanto youtuber voraz de mostrar su individualidad cotidiana, hasta esa constante propaganda virtual de lo que uno quiera imaginar entre tanta seudonoticia y selfies varias sacadas de contexto. Y bueno, pues es en ese medio que tanto se remite a si mismo en las fotos de perfil ¿es necesaria la poesía?, ¿tiene la palabra aún aquella fuerza sobrenatural que transforma realidades en una época de simulacros y velocidad? Puede que los libros nunca desaparezcan (virtuales, en papel, en los muros o en los museos), pero otra cosa es que la gente siga creyendo en eso que se llama poesía, sea como se quiera explicar. Pero mi misión no es salvar la poesía, sino hacer el intento de la experiencia de lo que me han dejado los poemas de La mujer de las tetas tristes, que me han hecho deambular por los Ángeles para conocer una ciudad desde otros ojos y otro sexo.

 

                                                                                      “Recogeré las lágrimas

                                                                  que caen en manos de aquella mujer

                                                                  que vuela repleta con óvulos de mariposa”

 

Así al igual que en otros poemas Carla Escobar nos deja adentrarnos en su imaginario desde la leche materna de la humanidad queriéndonos manifestar su experiencia en las aguas heladas de la realidad. Pero quizás el talento no consista en conquistar con la mejor palabra, sino más bien dejar en evidencia el detalle de lo cotidiano. Desde el joven de los completos, el vecino que pide dinero o la señora que ha perdido al marido, porque pareciera que la profundidad del alma no requiere conexiones herméticas ni remitirse al simbolismo o la vanguardia en francés.

 

                                                              «El acto de inclinarse al piso

                                                               en busca de algún objeto:

                                                               evoca la infancia”

 

Mientras que en algunos casos un libro se construye de pedazos o es un gran poema en extensión sobre algunos tópicos, en este caso de este tenemos un collage desde el ojo crítico del corazón femenino, pero considerando el lenguaje habitual y sobretodo la ironía que todavía es algo poco habitual en la poesía. Es así como tenemos ejemplos como:

 

                                                               “Mejor ser pajarito pa’ no tener conciencia

                                                                 tal vez no tener conciencia 

                                                                 tal vez “ni existir”.

 

4Así, La Mujer de las tetas tristes, no solo puede ser interpretado como una crítica social ante la situación de la mujer sin voz que aún persiste en el siglo XXI, o bien como el reflejo de los primeros pasos poéticos sintetizados en este conjunto de versos cotidianos y hermosos sobre la vida diaria. ¿Por qué si el reflejo de la realidad no se vertiera en el arte donde podría caer toda esa energía además de la violencia?, ¿luego de esta experiencia es posible concluir si es necesaria la poesía para sobrevivir?. Quizás lo más hermoso no sea llegar a una respuesta o replantearse de vez en cuando lo preguntado, sino tan solo dejarse expresar por las calles y esperar que alguna vez en la vida se le cruce a uno la mujer de las tetas tristes, pues puede que ella tenga alguna respuesta.

 


Más información:

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Link del libro en formato virtual, descargable:

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