Contagiar Ganas (Carta a Rosario Bléfari)

Por Paula Merlo.

Llegar a ti no fue simple, tu propuesta estilística no logró remecer mi adolescencia que se encontraba en un estado de emergencia. Muy por el contrario otros se salvajaban con la música de Suárez y comenzaban este camino al contagio. Los agudos gritos en Asesina, Camión regador o Morirían, me alejaron desaprovechando tu prosa que avanzaba a firme galope. Gracias a los amigos y a ese impulso de coleccionar cosas, entre los paseos al persa Biobío aparecería el disco Horrible, editado en diversas portadas donde tú elaborabas el arte en paint. Recuerdo repasar mis trayectos, repitiendo la frase lobos y perros se pierden. Me animaba de alguna forma misteriosa.

De imprudente seguramente me perdí algunos conciertos en Casa Club o La Trova. Aterrizando el 2011 en Studio Elefante, cuando sin avisar tus canciones ya brotaban de mis labios. Esa misma vez que de forma epistolar llega a los asistentes un mail firmado con tu nombre. Te presentabas como Rosario Bléfari, sin miedo a ser la líder de múltiples proyectos que van desde la actuación, la escritura, la música, pero que siempre los atravesó un relato guiado por tu propia voz. Los conciertos pasaron, aquellos timbres destemplados se traspasaron al público que fue integrando nuevas generaciones. Tú continuaste, tu tono se engrosó en el tiempo, al igual que tu poesía. Que nos dio una nueva oportunidad para apreciarte; Antes del río un texto indefinible, dónde dan ganas de acompañarte a cualquiera de tus silenciosas excursiones, una especie de herbario que cruza las calles de Buenos Aires, siempre rumbo al sur. La Música equivocada una publicación que nuevamente habita las avenidas, la bicicleta, las cajitas musicales, pero que se relaciona directamente con la prosa, que por algún capricho o autocensura no logra ser canción.

De tus actuaciones confieso que volví a ver Silvia Prieto, aprovechando que una señal Argentina la reprogramó en tu honor. Reí tal como la primera vez, quizás mucho más, con las situaciones absurdas que no alcanzan para conmover a la protagonista. Silvia, quien comienza una búsqueda de su doppelganger y que a diario se alimenta de un pollo, que ella misma destroza sin piedad. De pudor tuve que adelantar, la parte en que aparece El otro yo. No quise pensar en esa posible conexión. Verano es una de las estaciones, en las que me gustaría ver que atuendo llevas, tus vestidos vintage o las poleras tela de cebolla, que Felipe Castillo dice que le encargabas.

Me detengo un segundo en este artificio de tu imagen sumergiéndose en el agua, al igual que en el video clip grabado en Venecia por José Luis torres Leiva, donde bailas y te dejas llevar por el mar Mediterráneo. Más allá de los cometas del verano, se puede ver la actuación en un cortometraje del mismo director, quien en un homenaje a Raúl Ruiz realiza Las Palomitas Blancas, donde se puede escuchar tu voz chilenizada, leyendo alguna de las cartas suicidas de María -protagonista de la película de Ruiz, quien se enamora de Juan Carlos un joven de clase alta, simpatizante de Silo-. Comparten lo que supongo es un alcohol, con alguna bebida cola, mientras se escucha de fondo el flujo del agua, unas campanas e irrumpe la canción Tema De Los Títulos, de Los Jaivas.

Me fui mucho más atrás y encontré Vértigos, una especie de documental basado en la prosa completa de Alejandra Pizarnik. Donde en un fragmento interpretas a la muerte, quien guía a la niña para que conozca a la reina loca. Es inevitable no pensar en un garbo común entre ambas poetas; me alegro que a ti nunca te trataran de fea. Al contrario, hasta disfrazada de la muerte eras hermosa en el sueño, como se puede leer en A Tiempo Y No.

Si no me equívoco la última que te vi, fue en el concierto de Radicales, vestías una remera brillante. Yo me encontraba directamente a tus pies, mejor dicho a la altura de tus senos, ya que, estabas sobre una tarima muy baja, sin ningún tipo de barrera. Tus presentaciones funcionaban de esa forma, con amigxs, donde existían ciertas miradas cómplices, coros entusiastas del público y conversaciones al salir del local. Una nueva oportunidad llega, esta vez de telón de fondo el río Mapocho, en el Teatro del Puente; en esa ocasión los asistentes te ayudaron a modo de pregunta y respuesta en Vidrieras. En el 2016 y tras la realización del documental Entre dos luces, Suárez vuelve a Chile. Encuentro al que logré asistir algo herida, a causa de las malas decisiones amorosas. Necesitaba volver a escuchar tu lirismo y el ruido de la banda, aunque fuese en la Blondie, rodeada de los amigos parlanchines, otros abrazados y nuevamente los cómplices en sus esquinas volvimos a tener ganas de cantar; la alegría se contagiaba.

Tu cariño hacia las palabras es tan inmenso, que quisiera seguir detallando tus crónicas, tus diarios sobre el dinero, siempre con una mirada afilada. Tus domingos sin sueño, inquieta, recortando papeles, preparando la tierra. Qué ganas de salir a la deriva, agarrar tus cuadernos y poder contar que también coexisto en la dispersión; en esos collages sonoros que esperamos al final de los discos.

 

https://www.youtube.com/watch?v=HIiw5oaAJPM  (Compilado de SUAREZ con temas ocultos de su discografía, Demos y otros.)

 

Fotos Paula Merlo Club Radicales 2013

 

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