ENTREVISTA: ÁLVARO CABELLO (DISEÑADOR GRÁFICO)

 Álvaro Cabello hace unos meses editó el libro “Instituto de anatomía, un recorrido visual” junto al fotógrafo Marcos Saavedra, donde nos muestra en una curatoría de fotos e ilustraciones como es el Instituto de anatomía de la U. de Chile. Álvaro es diseñador gráfico egresado de la U. de Chile y también fue parte del Instituto Nacional. Nos adentramos al mundo de Álvaro para que nos contará sobre su nuevo trabajo, las cosas que lo apasionan y otras más contingentes al momento actual que  atraviesa el país y todo el mundo.

 

-Álvaro cuéntanos ¿cuándo nace tu amor por las cosas bizarras?

Me gusta cómo partió la entrevista. No tengo una explicación concreta pero sé que  nació conmigo. Desde muy niño tenía sueños donde me encontraba en prados llenos de huesos antiguos, museos anatómicos, cementerios abandonados, etc. Hasta hoy sigo teniendo esos sueños, todo aquello que toque temáticas macabras me fascina de inmediato, siempre que esté hecho con lo que llamaría de manera un poco simplista “buen gusto”. Trato de nutrir esa parte de mí de forma constante, ya sea ampliando mi colección, visitando edificios antiguos y sobretodo observando el trabajo de otros en el ámbito artístico, científico o histórico.

Con respecto al libro te puedo contar que cuando era muy chico coleccionaba láminas anatómicas y reproducía los dibujos y los textos, así que de cierta manera este proyecto es una extensión profesional de aquel interés.

-¿Cómo se creó el libro “Instituto de anatomía, un recorrido visual”?

Como todo proyecto sufrió varias transformaciones en el camino. Mi idea inicial, inspirada por mi amigo Michael Bulicic, era crear un libro netamente fotográfico del Instituto de Anatomía, casi silente. Presenté el proyecto al director del Museo, el Dr. Julio Cárdenas, de inmediato le pareció una buena idea, pero quiso ampliarlo para convertirlo en algo más institucional, con mayor información científica e histórica. Posteriormente se sumó mi socio Marcos Saavedra, quien hizo un impecable trabajo fotográfico y le dio un empuje al proyecto cuando se encontraba un poco trancado.

-Dentro del trabajo que hiciste para el libro, ¿qué fue lo que más te llamo la atención de lo que viste en el instituto?

Conocí El Instituto hace muchos años, probablemente más de quince, pero no te podría decir la fecha exacta. Un amigo que estudiaba medicina me lo presentó, y como amante de lo macabro de la anatomía y de los edificios históricos, quedé maravillado de inmediato. Sinceramente ya estaba bastante familiarizado con lo que eran los teatros y museos anatómicos, pero no había visitado un lugar así en persona ni menos sabía que había uno tan cerca de mí y en pleno Santiago. Lo que más llamó mi atención fue simplemente la existencia del lugar.

– ¿Cómo han estado las ventas? Crees que el chileno esta preparado culturalmente para libros objetos como el que has hecho? Tomando en cuenta además el costo que tiene un libro así, lo ¿valoran?

Las ventas son lentas pero constantes, siempre hay gente interesada en comprar,  incluso hemos enviado varios al extranjero, pero en ningún momento hemos vendido grandes cantidades. No puedo negar que el libro tiene un valor alto para lo que el chileno está acostumbrado, así es que la gente que lo compra es la que puede darse ese pequeño “lujo”, por lo mismo Marcos y yo procuramos hacer promociones de vez en cuando para que más puedan acceder a él. Pero fuera del tema económico, el interés está, la gente queda fascinada cuando lo ve y eso para mí es muy importante, siento que es un libro que si hubiera sido hecho por otra persona lo hubiera comprado y lo hubiera tratado como a un tesoro.

 

-Dentro de los métodos para poder mantener a los cadáveres en buen estado, ¿cuáles  aprendiste que usaban en el instituto con relación a las culturas ancestrales como los egipcios, incas, etc. o lo que se ve en otros países del mundo en la actualidad?

Aprendí bastantes cosas durante el proceso de hacer el libro, pero no me he vuelto ningún experto en conservación cadavérica (por desgracia). Sé que hay cosas básicas que tanto las culturas antiguas como los anatomistas modernos tienen muy claras, por ejemplo que un cuerpo comienza a descomponerse inmediatamente después del momento de la muerte y hay que tratarlo de inmediato. Los antiguos optaban por sacar todos los órganos y drenar la sangre. Ahora contamos con muchas otras técnicas que permiten conservar absolutamente todos los tejidos y con las que se pueden lograr una gran variedad de resultados: glicerinado, parafinado, corrosión, repleción, diafanizado, resina, insuflación, plastinación, etc. Eso sí, también aprendí que ningún cuerpo tratado dura por siempre, eventualmente todos terminarán corrompiéndose, pero esto puede tomar muchos años.

-¿Qué opinas cuando algunas personas que son parte de la comunidad científica han aseverado que sin los experimentos que se llevaron a cabo en la II guerra mundial con los nazis en los campos de concentración con experimentos con humanos, no habríamos podido avanzar donde estamos hoy en día, ¿crees que eso es así y por qué?

Primero que nada, creo que como individuos siempre tenemos que buscar la verdad, independiente de cómo nos sintamos respecto a ella, y por lo que tengo entendido, sin poder corroborar nada en detalle, efectivamente los experimentos hechos en humanos contra su voluntad ayudaron a avanzar en gran medida el conocimiento médico (y ojo que los nazis no fueron los únicos que lo hicieron). Así que cuando me preguntas qué opino sobre esa aseveración, tendría que responderte que es verdad independiente de lo que yo opine. Ahora bien, donde sí podemos opinar es la parte ética del tema. Si me preguntas qué opino de hacer experimentos científicos en humanos contra su voluntad, te puedo responder que me parece absolutamente terrible y que ojalá hubiéramos llegado a los mismos avances de otra manera.

-¿Qué te entrego más allá del conocimiento en la praxis el haber trabajado en este libro?

Te podría dar la clásica respuesta latera de aprender cómo trabajar en un proyecto grande y los desafíos que eso implica, pero, aunque eso está y es innegable, creo que a modo muy personal me ayudó a reencontrarme conmigo mismo, a darme cuenta que las cosas que quiero hacer en mi vida han estado siempre ahí conmigo desde mi infancia, y que mientras más me acerco a eso más feliz me siento. Ahora a mis cuarenta años es como que hubiera dado una vuelta en la vida y regresado al lugar de origen.

-Tengo entendido que eres amante de objetos antiguos, libros con tela arañas, animales embalsamados, etc… de ¿dónde te consigues esas cosas, tienes alguna parte en especial donde compras o solo vas buscando y lo que te va llegando de forma natural compras?

Bueno, mis libros no tienen telarañas, jaja, hay que mantener cuidadas las cosas antiguas o se convierten en ruinas de lo que fueron. Pero sí, tengo una colección de objetos antiguos y extraños que siempre estoy intentando ampliar y pretendo seguir haciéndolo el resto de mi vida. Me hace sentir que estoy creando mi propia guarida, un lugar donde me siento en casa, más allá de sólo vivir ahí. ¿De dónde salen? uf, de todos lados, tiendas de antigüedades, ventas por internet, ventas en ferias callejeras, amigos, incluso cosas recogidas desde la misma naturaleza.

-Álvaro, de esos objetos ¿Cuáles son tus tesoros más apreciados que tienes en tu hogar y por qué?

Difícil pregunta, creo que le tengo cariño a cada pieza que tengo, cada una tiene una historia y refleja parte de un mundo en sí misma, pero sí te podría nombrar algunas de las que más llaman la atención: tengo alrededor de veinte cráneos de diferentes criaturas, varias muñecas antiguas (una de ellas con tres caras), dos murciélagos, una piraña, un pez globo, un armadillo (técnicamente no es mío pero soy su guardián), una colección de muchos minerales, varias láminas anatómicas, insectos, un viejo juego de materiales de química, frascos antiguos (varios de ellos de veneno), etc. Tengo también un esqueleto armado de murciélago cuya especie desconozco, pero es lo suficientemente grande para no ser de Chile. Antes era de Marcos y me lo cambió por un trabajo que alguna vez le hice, cosa de la que hasta el día de hoy se arrepiente y me dice que se lo devuelva, pero por supuesto no sucederá (lo siento, Marcos). Una pieza con valor sentimental son dos moldes de yeso de las dentaduras de mis padres, me las regalaron para que las guardara siempre como una parte de ellos (y qué mejor que una literal parte de ellos). También tuve un bonito feto de llama que me trajeron del mercado de las brujas en Bolivia, el que desafortunadamente fue completamente devorado por mi gata en un descuido, como si fuera un trocito de charqui.

-¿Cuál es tu relación con la música que te gusta y tus ilustraciones?

Mira, cada tipo de expresión artística que existe, ya sea gráfica, literatura, escultura, cine, etc. trato de analizarla y descifrar cuáles son canales por los que los autores llegan a crear una obra, ya sean los resultados buenos o malos, y creo que de todos puedo llegar a comprender las bases de cómo funciona este proceso creativo, excepto con la música. Es algo muy abstracto para mí.

Pero lo que corresponde a mi trabajo, el escuchar música o un podcast o lo que sea es muy importante para mi concentración, y depende mucho de lo que esté haciendo, cierto tipo de música por supuesto te va a ayudar a cierto tipo de inspiración. Trabajar en silencio absoluto es muy complicado para mí, si bien hay gente que prefiere hacerlo así.

-Dinos tus 5 películas favoritas y recomienda alguna en especial que no este en esa lista.

Me siento casi incapacitado de responder esa pregunta, jaja. Es tan difícil pensar en películas favoritas, es como cuando me preguntan por música o banda favorita. Simplemente no tengo, depende del día o de lo que esté sintiendo en el momento, pero hay algunas películas a las que siempre regreso para a ver ciertas escenas una y otra vez, y probablemente te sorprenda que la mayoría no tienen nada que ver con lo macabro. Entre ellas están, por muy diversos motivos, El Señor de los Anillos, Alien (la original), Volver al Futuro, Fight Club, Quién engañó a Roger Rabbit, El viaje de Chihiro, más recientemente Joker, series como Breaking Bad, etc… creo lo que admiro en estas producciones, sean del género que sean, es el trabajo bien hecho, la manera de lograr contar una historia de manera perfecta, donde todo se conjuga, nada sobra nada falta y el efecto emocional que esto logra en la audiencia. Si hablamos más bien de gustos personales tendría que meter cosas como la primera Hellraiser, el horror antiguo de la Hammer o Universal, todo lo que tocó Kubric, y un larguísimo etc. Si debo recomendar algo es ver lo que está haciendo Robert Eggers. Y si me permites odiar un poco, no puedo entender cómo La Forma del Agua ganó el Oscar ya que, a pesar de que me gusta Del Toro, creo que fue un absoluto fiasco de película.

-¿Cómo ves todo lo que está sucediendo con el Covid19 y anteriormente el estallido social, le ves una salida pronta?

El covid pasará como todas las pandemias o epidemias que nos han azotado en la historia. Imagina que hasta la peste negra retrocedió en el siglo 13 cuando no había ciencia médica alguna como tal, así que este virus no en nada en comparación. No creo en teorías conspirativas así que creo que sólo debemos tener paciencia. Con respecto al estallido social es un tema completamente diferente, es un país comenzando a madurar, a dar sus primeros pasos para dejar de ser una sociedad de empleado y patrón, algo que nos ha costado bastante, pero tiene sentido, considerando que Latinoamérica está llena de países jóvenes y gobiernos cuestionables y aún tenemos mucho que aprender. Será un proceso lento y fuerte para muchos, pero necesario al fin y al cabo.

-¿Qué opinas de las personas que no desean vacunarse, porque según ellas esta vacuna será la marca del diablo?

Todo lo que incluya la frase “es del diablo” es un sinsentido para mí. La gente ama las conspiraciones porque considera que la vida es algo aburrida, y qué te puedo decir, algunas de ellas son interesantes, entretenidas, e incluso se pueden tomar con algo de genuina curiosidad, curiosidad por saber si hay algo de cierto detrás de ellas. Pero la gran mayoría son sólo fantasías, no tienen absolutamente ninguna base real, sólo “algo que leí por ahí” o “algo que alguien me contó por allá”, esas no son pruebas de nada y no puedes (o al menos no debes) tomar nada que no tenga pruebas como real, porque entonces no te estás convirtiendo en una persona que ayude a mejorar las cosas, nos haces retroceder, nos haces perder el tiempo, tiempo que podríamos estar dedicando a problemas reales, o en el más inofensivo de los casos estás desperdiciando gran parte de tu vida persiguiendo unicornios. Además, con el respeto que me merece la gente creyente, si quieres que te responda categóricamente si existe un diablo te diré “No, tal cosa no existe”.

-¿Cuáles son los libros que te cambiaron tu vida?

Cuando me hicieron leer por primera vez a Poe en el colegio me abrió la puerta a todo un mundo de escritores del siglo 19 y principios del 20 que hasta el día de hoy disfruto enormemente. Es algo que tiene que ver con la forma de expresarse y la ambientación, historias e imaginación de la época. Sé que suena muy obvio que alguien que disfruta el arte oscuro mencione a Poe, pero durante toda mi vida nadie me ha cautivado como él. Sí debo reconocer que cuando leí El Lobo Estepario de Herman Hesse fue casi una experiencia religiosa. Jamás pensé sentirme tan identificado con un personaje de forma literal palabra por palabra, y me ayudó mucho a darme cuenta de que cualquiera fueran las características que sentía que me hacían diferente al resto de la gente en realidad eran compartidas por más personas, muchas personas, y ése es un sentimiento agradable. No sé por qué la gente siempre quiere sentirse especial y diferente, es mucho mejor saber que hay gente como tú que puede entenderte a un nivel más profundo y con la que puedes crear lazos. A la larga, nadie es especial ni tiene por qué serlo, somos todos parte de lo mismo.

-Si tuvieras a Sebastian Piñera al frente tuyo, ¿qué le dirías?

Jaja, qué no le diría. Pero mira, siendo yo un tipo de persona muy práctica y muy poco entregado a reacciones emocionales creo que sería importante considerar la pregunta ¿Qué obtienes con decirle algo a Piñera? ¿Lo va a entender? ¿Vas a cambiar algo para mejor? Estamos claros que el tipo es nefasto y probablemente gran parte de los chilenos quisiéramos escupirle un montón de cosas en la cara, pero el tema es que Piñera no es el problema, no vivíamos en ningún paraíso antes que él llegara, las cosas venían mal de antes, es el sistema que ha estado instalado en Chile por décadas lo que hay que cambiar.

-¿Cómo ves al chileno actual,  comparado con lo que te ha tocado vivir en México y Europa?

Uf, creo que seguimos viviendo en una isla en muchos aspectos. Creemos que somos la gran cosa respecto al resto de la gente de Latinoamérica y nos gusta compararnos con países desarrollados, pero aún nos falta muchísimo por madurar, desde la clase política hasta cada uno de nosotros. Nos falta cultura, nos falta educación, nos falta saber más antes de dar nuestra opinión y ahí tenemos la culpa todos, no solamente el sistema. Cuando digo que seguimos viviendo en una isla es por temas como creer que “somos blancos” o que “somos el único país con sentido del humor” o que “somos más desarrollados que el resto de Latinoamérica” o estupideces por el estilo, cuando la verdad es que en comparación con el resto del mundo todos los países latinoamericanos nos parecemos muchísimo.

-Respecto a la cultura de Chile, ¿qué cosas cambiarías y cómo ves el rol del estado desde que llego la democracia el 90’ hasta hoy en día?

Bueno, te voy a decir algo que a mucha gente le carga escuchar, culpar de todo al capitalismo es una forma bastante simplista de ver las cosas. No creo que toda esta gente que quiere derribar al capitalismo aguantaría vivir bajo otro sistema económico. El problema es que la forma en que lo vivimos acá es salvaje, una y otra vez vemos cómo sólo se protege a las empresas y a la gente se la deja a su suerte, eso no puede ser. Yo apoyo la idea de que quien trabaje más o trabaje en puestos de mayor responsabilidad gane más dinero, me parece fantástico, ojalá todos pudiéramos escoger si queremos ganar más trabajando más o estamos mejor ganando menos pero teniendo más tiempo libre, es una gran manera de ver las cosas, sin embargo en la práctica no tenemos esa libertad de escoger, y si bien el que gana más plata tiene derecho a tener una casa más grande o un auto más lujoso, no puede ser que si ganas menos plata vas a tener una pésima educación o el sistema de salud te va a abandonar a tu suerte.

-¿Cuéntanos un poco tu mundo onírico, has tenido sueños premonitorios o sueños que se repiten?

Premonitorios un par de veces, cosas que han tenido que ver con embarazos, muerte de mascotas, etc., pero no es algo común. Y sueños que se repiten tengo constantemente, la mayoría de las locaciones de mis sueños se repiten, aunque las temáticas cambien. Lo que me gusta es que cada paisaje, edificio, ciudad, etc. aparecen muy imponentes, grandiosos, gigantescos y muy detallados, y cuando despierto me sorprendo de ello porque estando despierto mi mente no puede crear paisajes de ese grado de complejidad, pero cuando duermo mi cerebro lo hace solo, es muy interesante desde el punto de vista científico.

Y aunque no suene sorprendente, gran parte de mis sueños tiene temáticas macabras u ocurren en cementerios abandonados, casonas antiguas, túneles, templos, museos, etc.

-Álvaro: ¿Crees en Dios?

No. Soy muy práctico en estos temas y mi mente funciona estrictamente de manera científica. Con esto no estoy diciendo que no hay científicos creyentes, que los hay y muchos (a diferencia de lo que mucha gente piensa), sino que mi mente funciona de manera similar al método científico. No creo en nada, tengo certeza de que hay cosas que son reales debido a que hay pruebas de que lo son, si no las hay simplemente no entra dentro mi sistema, no es algo que siquiera considere. El problema, que tú lo debes saber bien, es que hay gente que cuando le dices que no crees en Dios entienden que estás en contra de Dios, y no se trata de eso en absoluto, sólo es un concepto que no existe en tu vida, no puedes estar en contra de algo que no consideras real. Sin embargo, no tengo absolutamente ningún problema con que la gente crea en lo que considere mejor para su vida. Tengo amigos católicos, evangélicos, ateos, agnósticos, etc., incluso mi padre es un hombre muy creyente, y no juzgo a nadie por lo que cree sino por lo que hace. Si son buenas personas entonces bienvenidas en mi vida.

Por otro lado, me considero un escéptico, pero no en el sentido negativo de ser una persona que quiera negar insistentemente la existencia de cualquier fenómeno paranormal. Lo que soy es una persona que necesita pruebas para considerar que una aseveración es verdadera, y yo mismo he tenido muchas experiencias extrañas e inexplicables, y ahí es donde entra la parte importante, cuando dices que algo es “inexplicable” ¡simplemente no lo explicas! No dices “fue un fantasma, un demonio o un extraterrestre”, eso no lo puedes saber. Sólo sabes que tuviste una experiencia extraña y que con los datos que manejas no puedes saber qué fue.

-Tengo entendido que practicabas artes marciales, ¿qué fue lo más importante que te entrego?

El tema interesante de las artes marciales es que a cada persona le van a entregar algo diferente dependiendo de lo que estén buscando, incluso practicando el mismo estilo bajo la misma escuela. Personalmente me hizo reencontrarme con la parte de mí mismo que ama la adrenalina y el ejercicio, esa parte estuvo muerta durante toda mi vida escolar, ¿sabes por qué? porque lo único que hacíamos en clases de educación física era jugar a la pelota o de vez en cuando algún otro deporte que usara una pelota. Y fuera del hecho de que yo soy absolutamente horrendo para esas cosas, ¡eso no es educación física! Si hubiera tenido la oportunidad de tomar clases de artes marciales o atletismo en el colegio hubiera sido un tema totalmente distinto. Chile está muy atrás en cuanto al deporte y la actividad física en general.

Pero volviendo a las artes marciales en sí, practiqué Aikido durante diez años y llegué a segundo dan, tuve un montón de buenas experiencias, conocí profesores de muy alto nivel, tuve la oportunidad de ir a algunas clases en Europa e hice amigos que ojalá duren por mucho tiempo. Llegado a cierto punto de mi vida tuve que aceptar que hay ciertas cosas que puedo seguir haciendo y otras que no. Siendo una persona muy individualista y práctica, la manera tradicional de practicar artes marciales orientales, que es innegablemente hermosa, comenzó a chocar con lo que quiero para mi vida y con el tiempo libre y energía que tengo para ello.

-Si fueras el protagonista de “Volver al futuro”, a ¿qué civilización  o cultura te gustaría ir y por qué?

Esto es parecido a la pregunta de las películas favoritas, me sería extremadamente difícil decir una, quisiera verlo todo. Pero creo que si me obligaran a escoger no iría a un punto de la historia humana, iría más atrás, cuando la Tierra estaba poblada principalmente por criaturas que ahora están extintas. Nosotros somos unos recién llegados al planeta si consideramos el tiempo que la vida lleva desarrollándose. Quisiera ver esa otra Tierra, esa que ahora se nos haría alienígena, y experimentar esa sensación de que no somos diferentes a esos animales que ya no están, que todo lo que somos ahora desaparecerá en algún momento, que nosotros nos extinguiremos o nos convertiremos en algo más y que todo lo que creemos importante, ya sea tu sentimiento nacionalista, tu color político, tu equipo de fútbol o tu cuenta de Instagram no significan nada para el universo y desaparecerán más temprano que tarde.

-Hace poco se destapo una red de pedófilos dentro de los actores de Hollywood, ¿qué opinas de este tipo de cosas y de lo que ha pasado en Chile con los curas pedófilos y algunas familias aristocráticas que en su mayoría tienen estás prácticas normalizadas en Chile?

No estoy familiarizado con esa última red destapada de la que hablas, pero sí he sabido de muchas otras supuestas redes que existirían en círculos de poder. Se escuchan muchas cosas y la verdad no soy del tipo de persona que cree en conspiraciones, la mayoría se me hacen fantasías locas de gente que tiene mucho tiempo libre, pero con las redes de pedofilia tiendo a creer que hay mucho de cierto por la gran cantidad de veces que han aparecido personas denunciándolas.

De todas formas, considero que es más importante centrarnos en los casos que sabemos que son reales. La gente se entretiene con el mundo de las conspiraciones, pero qué pasa con los niños que son abusados en sus casas o colegios por familiares o gente de confianza. No me gusta ver gente sintiéndose héroes justicieros por declarar en Facebook u otras RRSS que están en contra del movimiento MAP y su supuesta bandera cuando con un poco de investigación podemos saber que nada de eso es cierto. Si quieren ser héroes es mejor que salgan de las redes sociales y hagan algo para ayudar a víctimas reales.

-Algo qué desees agregar.

Quisiera agregar muchísimas cosas, pero volviendo al tema de la búsqueda de la verdad, la razón por la cual admiro la ciencia y el método científico, con todas sus imperfecciones, es que su meta es encontrar estas verdades con una mirada objetiva, y si nosotros lográramos vivir nuestra vida de esa manera, buscando la verdad de las cosas en lugar de tratar de defender nuestras ideologías con garras y dientes, realmente podríamos avanzar velozmente como especie a una mejor sociedad.

En lugar de decir que las mujeres son exageradas pregúntales a tus amigas cómo es para ellas salir a la calle con una falda corta, pregúntales cuántas veces han tenido miedo caminando solas o cuántas veces han sido víctimas de abuso. En lugar de decir que todos los hombres son privilegiados conversa con un hombre sobre sus miedos, sobre sus desventajas, sobre la falta de apoyo, o las injusticias que sienten que sufren por ser hombres. En lugar de decir que el extranjero viene a quitarte el trabajo y destruir tu país, habla con él y descubre su historia de vida, tal vez necesita alimentar a su familia y las cosas comenzaron a ir muy mal en su lugar de origen. Puede que descubras que no es muy diferente a ti. En lugar de decir que toda la derecha es fascista o que toda la izquierda es floja, habla con alguien que tenga ideas diferentes a las tuyas, averigua de donde vienen esas ideas, tal vez descubras nuevas cosas que no habías considerado o te expongas a nuevas verdades que modifiquen tu manera de pensar. Esa es la manera de crecer.

Email de contacto de Álvaro Cabello: alvaro.cabello@gmail.com

Fotografías por Marcos Saavedra.

 

 

 

 

 

 

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