Entrevista: Don Sergio Hernández (R.I.P.) Poeta.

Para muchos chilenos adictos a la literatura quizás no les suene el nombre Don Sergio Hernández, fue un poeta nacido en Chillán que fue miembro de la real academia Española, amigo de Pablo Neruda, Teillier, Nicanor Parra, etc… respetado por muchos de sus pares tanto nacional como internacional. Esta entrevista fue hecha el verano del 2008, en su departamento, grabada en audio,  unos años antes de su muerte, como un testimonio de lo que realizó como poeta, profesor universitario y el gran aporte que fue Don Sergio para la literatura Hispanoamericana.

Por Manuel Knwell 2008.

Don Sergio, explíqueme cómo nace su vocación de poeta:

Realmente la vocación de poeta, yo creo que se trae y se descubre después con las circunstancias. Yo estaba en la escuela México de Chillán, de la cual yo me considero un alumno fundador, hacia el año 38 o 39, México regaló esa escuela y allí se hizo un concurso literario -era la vida de Bernardo O’higgins la cual redacté en cuartetas populares-. Yo no sabría decir de dónde habría aprendido yo esa forma de escritura la del “Cuarteto Popular” y la de los poetas populares. Entonces me gané el primer premio, el director del colegio no creía, tuvo que someterse a una segunda prueba y allí se pasó la valla –digamos- y fui aceptado como poeta principiante. Después unos estudiantes normalistas pasaron a entusiasmar a los alumnos para la publicación de una revista, integrada por los escolares de Chillán y que se llamó “El Escolar Primario”. Allí yo integré ese grupo, fui el secretario de prensa y propaganda de esa institución.

¿De qué año estamos hablando más o menos?

Todo esto en años muy remotos 39, 40 máximo…

¿Entonces después del terremoto de Chillán?

Claro… el terremoto fue el 24 de enero de 1934 (le falló la memoria), y todo esto fue en 1939. Fue inolvidable, estábamos en un fundo y ahí nos sorprendió ese terremoto.

¿Cómo fue su experiencia de vida en España, tanto artística como política y qué comparación puede hacer con el acontecer nacional actual?

No se puede hablar mucho de la política en general española de ese tiempo, porque todavía estaba la dictadura franquista, estaba un poco retirada y ellos estaban muy urgidos porque habían quedado como marginados del mundo después de la Primera Guerra Mundial, y a los hispanoamericanos les interesaba conquistarlos en realidad. Había un Instituto de Cultura Hispánica en que quedaban unos vestigios de lo que fue la Revolución Española, ahí estoy viendo a Federico García Lorca por ejemplo, que ya lo habían liquidado ellos en 1936, fue tal vez una de las primeras víctimas de la dictadura franquista. Y después vino don Antonio Machado, quien tuvo que partir de Madrid hacia Coliur, un pequeño pueblo cerca de España, para poder sentirse todavía ligado un poco a su España que era realmente muy querida para él.
Yo tuve allí un amigo que se llamó José Hierro, fue premio nacional de poesía. Él me hizo una presentación y no la tenía Madrid, yo no me atreví hacerla porque tenía muy poco todavía escrito, tenía la Antología de poeta universitario y cosas que yo estimaba muy elementales. Pero eso fue un estímulo, la gente gozó con eso, manifestó su estímulo y no dejó de ser para mí un pequeño acontecimiento.

¿Podría hacer una comparación de lo que vivió en España de esos tiempos con lo que se vive ahora en la actualidad en chile?

Bueno, yo acá en chile vivo en la provincia, vivir en la provincia es marginarse, es realmente no vivir el momento, yo viví el momento con amigos –como el que tu vez allí en esa foto- como Jorge Teillier, que murió ese mismo año de la foto. Frecuentábamos la bohemia de ese tiempo, el fin, ambos asistimos a un recital de Pablo Neruda a quien admirábamos netamente y al quien después yo personalmente me acerqué bastante, tuve la suerte de estar el Valparaíso y después crear lo que él llamó el “Club la Bota”, un club en que él venía de Isla Negra a Valparaíso y comíamos en el restorán Alemán. Ese club tenía todo un ritual -que consistía en un dibujar un cerdo con los ojos cerrados- para pertenecer a él y eso era una manera de incorporarse al Club los Leones. Eso era comandado por la Sarita Vial, quien era la poetisa del puerto, a la que insité yo …”la traidora vive en Viña del Mar”, ella era del Cerro Alegre, pero muy simpática…

Pero usted dice entonces que si uno no está dentro de Santiago, Valparaíso de ese círculo, uno se margina por vivir fuera de esos…
Más que Valparaíso yo diría Santiago, para los de Santiago la poesía empieza en Santiago y termina en Santiago y se acaba allí.

¿Y a qué cree usted que se debe eso? ¿El santiaguino es muy orgulloso?

Claro porque son provincianos los que se han ido a vivir allá, y son peores que los propios santiaguinos. Ellos cierran las puertas a los demás que vienen de otros lados.

 ¿Cómo fue su relación con los poetas fallecidos Neruda y Teillier, también con Nicanor Parra y por su puesto acá en Chillán con Gonzalo Rojas?

Excelente, yo encuentro que sobre todo con Tellier, fue mi amigo incluso del Pedagógico, teníamos un grupo especial, sacábamos un pequeño mural juntos y disfrutábamos de una gran amistad con Jorge Teillier, con Rolando Cárdenas y compartíamos un poco la bohemia de ese tiempo, cosa que ahora ha pasado a la historia. Con Nicanor Parra excelente, excelente relación porque me sentía a mí como chillanejo identificado porque yo hice mi trabajo de tesis sobre él y con ese motivo fui muchas veces a su casa, compartí con él, con su hermana Violeta, y con ese motivo tuve acceso a las cosas intimas de Nicanor, a su bitácora personal…

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3.- ¿Con cuál de éstos se siente más identificado estilística y humanamente hablando? Con los que le mencioné anteriormente.

Bueno en realidad cada poeta quiere tener su estilo propio, no van a ser comparados siquiera con otros. Más bien yo me siento identificado con Jorge Teillier , un poco con Nicanor, lo siento un poco más alejado a Gonzalo, a quien admiro y quiero mucho, pero estando aquí en Chillán estamos siempre un poco distantes, ahí hay que encontrarnos en la calle, si es que se encuentra, pero algunas veces he estado en su casa.

¿A qué cree que se debe eso, por qué esa lejanía?

Yo creo que eso es temperamento, él viaja mucho, hace clases fuera de Chillán, además tiene muchos premios, no creo que ello lo ha desmerecido porque es un poeta, inteligente, Gonzalo es un poeta realmente valioso, pero por carácter, por una serie de gente, yo me siento mejor o con Neruda o con Nicanor o con Jorge.

4.- Usted que ha sido profesor por décadas, ¿Qué opina de la actual educación fiscal con la que usted recibió?

Yo diría que la educación que yo recibí fue de selección, el Pedagógico de mi época realmente no se puede comparar a la Metropolitana de ahora, en mis tiempos el Instituto Pedagógico de la Universidad de Chile tenía fama Hispanoamericana por lo menos, yo tuve compañeros venezolanos, nicaragüenses, hasta un japonés fue mi amigo y realmente es casi inolvidable, tengo hasta su teléfono incluso, se fue a Kioto después hablando un perfecto castellano y además traduciendo a poetas franceses al español.

¿Y qué cree que le hace falta a la actual educación, usted siendo un profesor de universidad del Biobío, qué es lo que le hace falta de lo que tenía antiguamente la educación fiscal que lo que no tiene hoy en día la educación actual?

Yo diría que mayor interés, mayor vocación de la gente que sigue la carrera… mira, sigue castellano por ejemplo o sigue cualquier otra pedagogía porque a veces no ha podido entrar a otros lugares, no tiene vocación, no se ve realmente el entusiasmo que habría que tener para enseñar.

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¿Y usted no haría una autocrítica hacia los profesores que imparten la carrera en universidades o institutos?

Las carreras se han trasformado en una especie de negocio, la cuestión es tener hartos alumnos, llenar cupos y tener asistencia.

¿Y eso pasa tanto en las universidades privadas como estatales?

Yo diría que sí.

¿Y usted cree también de que eso no pase porque a los profesores no se les remunere de una mejor manera como antiguamente?

Desde luego que sí, porque realmente el profesorado siempre ha sido menoscabado en ese sentido, no valorado como debía corresponder.

 ¿Qué le evoca su infancia y en especial su antigua casa de calle Sargento Aldea?

Bueno, realmente ha sido parte de mi poesía, en uno de mis poemas está escrito casi todo el sitio de mi casa, con los ciruelos, con los aromos, con todas las cosas…pero si yo planté hasta unos nísperos por ahí y ahora se vende para más remate… y uno no tiene para comprarla.

¿Y siempre está evocando su infancia?

-Es como un cliché- pero siempre dicen que la infancia es la etapa más linda que uno vive.
Yo diría que para mi sí, es una de las etapas en que yo no conocí papá, porque él murió cuando yo tenía 6 meses, me faltó a esa edad, o sea yo no puedo tener recuerdos de él. Después me falló mi madre porque yo tenía 17 años y ella falleció. He sido un poco solo en la vida, he tenido muchos hermanos, Baltazar sobretodo, mi hermano preferido se portó muy bien conmigo, el pintor, uno de mis hermanos pintores.

¿Cree que le hizo falta esa imagen paterna?

Yo creo que sí. Uno vive un poco en el aire, vive así como con una carencia que de alguna manera se nota.

¿Una de las formas de enfocar su carencia fue a lo mejor escribiendo?

Sí, es posible. Incluso una vez –lo digo- en mi quien es quien, soñé con mi padre a quien no conocí. Él venía con dos de mis hermanos y me decía “y a ti como te ha ido” y yo me ponía a llorar inconsolable, y de repente él se me escondía en una estación ferroviaria y nunca más lo pude encontrar.

¿Usted se va ir con ese sentimiento amargo de no haber conocido a su padre?

Claro, no haber tenido ese apoyo… el único que me conformó fue Sartre cuando dice: “si pero de haber vivido mi padre habría echado solo su peso encima y a lo mejor yo no sería nadie”…

¿Cómo definiría usted mismo su propia obra y en que estilo de poesía la clasificaría?

Yo no puedo clasificar la poesía, yo no sé… yo he conocido las vanguardias, las transvarguardias, es decir, mi formación de educador literario me ha tenido que llevar a todo eso, de tal manera que he tratado de estar al día en ese sentido, ahí tengo una antología surrealista de Aldo Pellegrini … y una serie de cosas, pero uno así mismo no se ve, a lo mejor toma de todo un poco, va pasando por etapas o a lo mejor eso lo ve mejor una persona desde afuera, un crítico.
Porque hay escritores que no les gusta que los clasifiquen
No, la verdad es que no son tan clasificables tampoco.

¿Usted ha escrito para niños, adultos?

Si, la escritura para niños es una constante que tengo yo. La misma infancia que se trata de recuperar y al mismo tiempo porque como buen solterón quiero o a lo mejor me gustaría haber tenido un hijo.

¿Y tiene sobrinos?

Muchos sobrinos, sobrinos nietos, a veces vienen otras veces no tanto.

¿Por qué usted opina que la verdadera democracia aún no ha llegado a Chile y cuál sería esta?

Yo voy hacer una visión de mundo o tal vez una cosa distinta… yo recuerdo que se hablaba mucho de verdadera democracia en tiempos de don Pedro Aguirre Cerda, de Juan Antonio Ríos, en tiempos de estos gobiernos radicales, incluyendo a Carlos Ibáñez del Campo que había sido un dictador en una época y después volvió como civil. Yo encuentro que el golpe militar dejó secuelas de las cuales Chile todavía no se ha liberado. Hay cosas que todavía están ahí y que… no sé.

¿Cree usted que algún día Chile irá a volver a una verdadera democracia?

Yo creo que si…

¿Usted cree que por ejemplo le haría bien a Chile, lo que muchos dicen que gobernara un gobierno de derecha por ejemplo?

No sé, realmente yo nunca he estado con la derecha, pero si lo hiciera bien, fuera bien objetivo, como lo fue un poco Jorge Alessandri, a lo mejor podría ser aceptable, pero no sé… siempre los ricos tienden a favorecer a los ricos desgraciadamente.

¿Cómo cree usted que ha influido la religión en Chile especialmente la Católica y cuál es su postura ante la dignidad?

Bueno la religión desde un comienzo fue bastante importante para Chile, por un lado está muy bien, por otro lado han sido demasiado intransigentes con la Píldora del día después, con una serie de cosas que tergiversan un poco la verdad, con eso la democracia misma se cercena un poco.

¿Y su postura ante un dios o una divinidad por ejemplo?

Yo considero que hice una cosa personal, cada persona es dueña de creer o no creer. Mi postura, yo no tuve un creador que lo viera, que lo tuviera y por eso mi creador es dios, el que está en todas partes.

 Su poema “Último Deseo” aun lo refleja como tal o quisiera agregar algo más sobre su aprehensión de la muerte?

Yo no veo que ese poema no está inconcluso, yo diría que ese es un poema afortunado, en el sentido de que no lo considero malo y al mismo tiempo como cerrado, o sea en el fondo, que eso sea el paraíso, la sonrisa de alguien amado, la belleza de la persona amada, que eso es el paraíso.
Con respecto a la alusión del título, que dice “Último Deseo”, ¿cuál sería su último deseo?
Ese… claro.
………………………………………..
Usted me ha estado haciendo una alusión de que no le dan un estímulo, que si le dan un premio y luego se olvidan. No es como los países europeos que a los artistas siempre les están dando un sueldo digno a los actores, artistas, por eso que en otros países se estimulan…
Pero aquí no tenemos todavía ese desarrollo.

¿Cree usted también de que eso es parte de la democracia verdaderamente?

Exacto, forma parte.

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¿Qué recuerda de las noches de bohemia con Jorge Teillier?

Teillier es un gran amigo, lo que hacía era tomar. Tomaba tintito, cositas de cervezas, de la casa. Yo el último tiempo había dejado de tomar y por eso lo aguantaba poco, pero él después se hizo muy amigo de Rolando que iban mucho a la Unión Chica y ahí se pasaban el diente, tomaban casi el día entero.

¿Y se veían algunas especies de drogas por ejemplo?

No, él no era partidario ni siquiera de la marihuana. En esa época no. A veces habían comidas, lo importante es que hubiera para el trago. Éramos un pequeño grupo, no muchos. Las conversaciones iban tomando al ritmo de la instancia.

¿Qué es lo que hecha más de menos de las conversaciones con Teillier?

Bueno sus recuerdos del Chico Molina, un personaje que tomaba con él, inventaba muchas cosas, libros enteros que no había escrito… estuvo casado un tiempo con la señorita Arredondo, luego se fue a Perú y sufrió mucho por allá.
Muy bien…

Sergio Hernandez

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