ENTREVISTA: CAMILO ORTIZ (ESCRITOR/2013)

ENTREVISTA AL ESCRITOR Y LOCUTOR CAMILO ORTIZ FUENTES:

“EL INDIVIDUO ES LA PERSONA QUE HA TOMADO POSESIÓN DE SU CONCIENCIA”.

 

                                                                                Rodrigo Torres Quezada

Camilo Ortiz Fuentes nació en San Carlos el año 1966. Es escritor y locutor de Chillán. Aquí conduce en la emisora La Comunidad el programa Rock Island. El año 2013 publicó su primer libro: La Casa Sola, en el cual mezcla gran cantidad de géneros. Tuvimos el privilegio de que se hiciera un tiempo para poder contestarnos algunas preguntas acerca de su carrera y de lo que piensa de la vida y sus recovecos.

1.- ¿Cómo es tu proceso creativo a la hora de escribir?

Cuando se trata de textos cortos, (pensamientos, un poema), podría decirse que se cumple el aforismo de Nietzsche: “Yo no busco los pensamientos, los pensamientos me buscan a mí”. Con la narrativa la idea también llega de improviso,  pero luego comienza un proceso de mascar el  chicle hasta que ya no le quede nada de sabor y entonces intervienen las palabras en el papel. También hay un proceso de investigación cuando se requiere.  Cela decía que se demoraba un año entero en pensar una novela y un par de meses en escribirla de corrido. Yo no le creo. No es un asunto de tiempo, sino de que valga la pena ese tiempo. Hay autores relativamente jóvenes con más de cincuenta libros de los cuales diez o menos marcan la diferencia en cuanto al resto. Y autores con mucho menos de diez, pero con uno solo que quedó grabado en la literatura universal.

2.- En tu libro La Casa Sola, describes un mundo lleno de imágenes cargadas de nostalgia. ¿Existe una voz que siempre se presenta así en tus escritos o es una voz que trabajas a propósito?

No para nada. Esa voz viene por defecto y es producto de los orígenes, sube sola desde los orígenes. Creo que es imposible substraerse a ella. Hay una tremenda voz nostálgica en autores como Ray Bradbury y estoy cierto que si Bradbury hubiese escrito en otro género que no fuese la ciencia ficción la voz sería la misma. Una vez que se posee esa voz que a veces es un estigma, uno puede elegir la canción que más le guste. Si no se tiene, uno también podría escribir excelente y hasta mejor, pero tiene que reconocer que es la canción la que lo elige a uno.

3.- Me llama la atención de tu libro, el cómo juegas con la historia personal y a la vez la unes a una historia mayor, representada en San Carlos. ¿Crees que la Historia siempre someterá la existencia de una persona?

La de un individuo sí, pero no la de una persona. Los individuos responden ofertas mecánicas en los teléfonos, son números de clientes en los bancos, números de espera en los hospitales y tiendas comerciales, son llevados por la corriente de la época y sus sistemas, despiertan como escarabajos kafkianos y no lo saben. La persona es el individuo que ha tomado  posesión de su conciencia, que puede realizar arte lo que para mí con frecuencia supone una oposición al mundo y a veces a uno mismo, por eso  escribir por ejemplo ya supone un conflicto. Si la historia tanto privada como colectiva supone una determinación, la persona aún tiene la opción de crearse un espejo a lo Alicia y reinventar mundos en donde existir o bien convertirse en un revolucionario.

4.- Hay una visión intimista en tu obra, acerca de la familia, de lo que muere, se va y se transforma. ¿Cuál es tu reflexión acerca de ello?

Las categorías de morir, irse o transformarse podrían darse en el mundo interior al mismo tiempo. Los muertos nunca mueren del todo mientras exista el recuerdo y eventualmente se transforman en un paso que no está exento de peligrosas consecuencias para uno. Por ejemplo, mi padre al morir tempranamente en mi pubertad hizo que ocupará su puesto de manera inconsciente claro,  lo cual supone una fractura a mi propia identidad. No obstante,  lo asumo como un accidente que me hace generar arte como una utopía de vuelta al paraíso de la infancia y una imposibilidad de cerrar un agujero. Acaso no dijo alguien que si el hombre fuera feliz no necesitaría el arte. Por otro lado en una visión más social,  se ve que la familia en Chile ha ido de más a menos, basta ver las consultas de los psicólogos abarrotadas de hijos con problemas empotrados en una educación que no hace más que aumentárselos. Es una generación extraordinariamente sola que no encuentran paz en ningún ámbito, que se juntan a cortarse la piel o se sume en los juegos de computador y que habla su propio lenguaje lleno de letras Ks. A esa desesperada generación en Chile yo la llamo la generación K, más torturada que la anterior generación X.

5.- El tono poético está muy presente en tu libro, de hecho, en él aparecen varios poemas. ¿Crees que la literatura para ser tomada como un arte, deba estar ligada a cómo el autor trabaja la metáfora y otros recursos literarios?

No para nada. Hay literatura seca que toma la realidad como viene y se agradece que así sea, quizás un equivalente a la pintura o al cine realista. Refleja la calle o los mundos interiores con una crudeza que sólo poseen los hechos en sí mismos y a veces estos son tan increíbles que parecen una fantasía. Y ya sabemos que la realidad suele superar a la fantasía. Personalmente pienso que la prosa poética en una narración suele estropearla, cortarle el flujo continuo. Se puede hacer pero con pinzas y además siendo un maestro cosa que no soy. Acá se trata de manejar el  lenguaje y no que el lenguaje lo maneje a uno. Para lo otro está la corriente de la conciencia o la poesía, más ligado a la apertura del inconsciente.

6.- ¿Qué representa hoy en día San Carlos para ti?

Es más un referente interno que externo. El patio de mi casa ya no existe, apenas la casa de infancia. San Carlos aún es una ciudad encapsulada en el tiempo, como muchos pueblos de provincia. Me gustaría enterrarme ahí y por ningún motivo en un parque del recuerdo. Recuerdo es Re-construir. Por eso  cuando voy a San Carlos inevitablemente sufro ese proceso y no es necesariamente melancólico. Se viene de manera inconsciente. Te podrán decir que te quedaste pegado, pero esa instancia a mí me supone un requisito para crear nuevos mundos. El poeta Ezra Pound dice que la vida no es más que un largo camino para volver al origen. Yo creo que al origen no se vuelve, está demás volver a lo que siempre se ha llevado.

7.- ¿Tienes pensado publicar alguna otra novela?

Bueno el libro no es una novela, sino que una mixtura de varios géneros en los que he incursionado. Y ese es un gran riesgo porque es casi imposible que uno haga algo decente en todos. Es exponerse completamente desnudo ante el lector y ante la crítica. Ahora estoy escribiendo un segundo libro de cuentos que saldrá este año. Otro suicidio económico quizás, puesto que lo más vendido en Chile es la novela. Uno no hace esto por plata, lo hace porque no puede hacer otra cosa.

8.- ¿Qué escritores te han inspirado en tu vida?

Autores como Edgar Allan Poe, Borges, Sartre, Kafka sobre todo. Nacionales como María Luisa Bombal, Manuel Rojas, Augusto D’halmar,  Gonzalez Vera, José Donoso. No tengo un autor definido sino que constelaciones de influencias.

9.- Trabajaste en la Revista Rock and Pop, además de La Tercera, La Época, La Nación y el Mercurio. ¿Qué recuerdos tienes de ello y cómo eso te ayudó en tu proceso creativo?

No tengo especiales recuerdos y no creo que me hayan ayudado en el proceso creativo. El oficio de periodista en mi caso no fue algo complementario, fue más bien un estorbo, algo que debía hacer para ganar dinero. El periodismo es muy  limitado en Chile teniendo en cuenta que la prensa es manejada por dos grandes consorcios de una misma tendencia política. Por ciertos chispazos y contadas excepciones en periodismo investigativo, aunque los que caen son los perros chicos y rara vez los grandes.  Hay buenos elementos  en la prensa escrita, usualmente en áreas especializadas, pero en la televisión cualquiera con dos dedos de frente se dará cuenta de la paupérrima agenda editorial de los noticiarios de una uniformidad espantosa. Ahora en verano y como siempre se han convertido en agencias de turismo, no sé lo que entienden por noticias o por publicidad, un chiste. Es como si todos los canales se hubiesen juntado para hacer una gran reunión de pauta y fuesen un solo medio. Pero lo peor es que tiene la capacidad de construirle la realidad a la gente, como bien demuestran en su libro Berger y Luckmann, “La Construcción Social de la Realidad”. Una realidad plana,  chata y monolítica, carente de nuevos caminos y sin opciones creativas

10.- De tu profesión de periodista, ¿qué tanto ha influido esta en tu estilo literario?

Como decía anteriormente muy poco, excepto por excelentes personas que conocí en la escuela de Periodismo de la U de Chile y con las que mantengo amistad.

11.- Tú conduces un programa de radio, Rock Island en la emisora La Comunidad de Chillán Viejo. ¿Cómo crees que el rock ha influido en tu visión de la vida?

Es inevitable que un hobby cultivado desde la adolescencia no influya de manera decisiva.  Al hobby se le vuelca todo lo de uno sin privaciones ni cortapisas. El rock fue una herramienta contracultural en sus inicios y quizás aún siga siéndolo en lugares apartados. Al rock aún le queda algo de garra en el sentido de jugar a la contra, a menos que jugar a la contra sea hoy  lo políticamente correcto y en ese caso ya no hablamos de rock sino que solamente de música. Esa pregunta me la he hecho muchas veces y prefiero ni responderme. El rock plantea conflicto que pienso es un requisito en la literatura, conflicto con uno y conflicto con el mundo, expresado en sonidos rabiosos o bien de una belleza sinfónica hacia el lado de la melancolía, lo cual tampoco está exento del conflicto de índole más psicológica.

12.- ¿Qué grupos de rock son los que recomendarías a alguien que quiere inspirarse para escribir?

Las primeras bandas punk británicas traduciendo sus letras y norteamericanos como Dead Kennedys. Los textos de Patti Smith, Bob Dylan, Joan Baez. Pilares como Pink Floyd o Black Sabbath que a la postre narran historias de terror. Cada uno debe explorar lo que le acomode, teniendo en cuenta que las letras del rock en su gran mayoría hablan de los dilemas de la calle y del hombre común y corriente. Por eso los intelectualoides lo miran en menos.

13.- ¿Tienes alguna banda de rock?

No. Soy guitarrista frustrado. Aunque debo decir que a los 14 años intentaba ser letrista de heavy metal, poemas en el fondo, ya que  este  género para mí es un dínamo de energía, pero las letras eran de lo peor, aunque con algunas excepciones como los alemanes Accept.

14.- Fuiste secretario del poeta Gonzalo Rojas cuando este recibió el Premio Miguel de Cervantes. ¿Cómo describirías esa experiencia de trabajar junto al poeta?

Conocí la cosa por dentro. Rojas era un hombre afable, aunque a veces funcionaba con la luna, es decir un día tenía una opinión y al otro día otra sobre lo mismo. Privilegio de poetas supongo. No por nada su último libro se llamó Esquizo. El poeta vive preso de los avatares domésticos como cualquier mortal aunque intente existir en las esferas. Traté de funcionar lo mejor posible como secretario, informándole de las cuentas y procurando parar los virus que llegaban al computador. Mi labor era responder mails y entendérmelas con ese aparato que él no tocaba, además de ordenarle los libros y otras cuestiones de hogar. La cuestión de las platas era bastante caótica. Finalmente apareció una íntima amiga de él que las empezó a oficiar como ama de llaves y la que finalmente me echó pues había una diferencia de 70 mil pesos en la cuenta del fax. Debió pensar que me había quedado con eso. Le dije que la sacara de mi sueldo que era menos del mínimo por la jornada completa y luego me marche. Nunca pedí pitutos ni cosa parecida.

15.- ¿Te dejó Gonzalo Rojas algún consejo que quisieras compartir con nosotros?

Digamos los técnicos de costumbre. Leer y leer, escribir y escribir, luego podar y podar el texto. La técnica se aprende, pero el espíritu se tiene o no se tiene.

16.- De la escena actual en la escritura chilena, ¿ves que esta va en buen camino o más bien está estancada?

  La literatura chilena tiende a ser un tanto encerrada y no pocas veces se ha revolcado sobre ella misma. Hay que pensar por qué casi no existen los géneros del terror o la ciencia a ficción. Es raro encontrar una proyección universal aunque muchos lo pretendan y se pretendan. Y cuando se logra, principalmente en la poesía, los galardones llueven. Confío en que las nuevas generaciones puedan empujar a la narrativa hacía otros ámbitos con otras voces, parafraseando el título del libro de Capote.

17.- ¿Qué libro recomendarías leer? Claro, aparte del tuyo.

Todos los clásicos sin excepción y  conste que clásico no es sinónimo de viejo.

18.- ¿Cómo fue el proceso de publicación de tu obra?

Expedito y acucioso ya que tengo un excelente editor que es Iván Quezada, escritor y periodista que ya tiene varios libros a su haber. Prefiero encalillarme que concursar a fondos para que las cosas salgan de un viaje y dependan sólo de mí. Simplemente trato de aplicar la famosa movida independiente.

19.- ¿Dónde podemos encontrar tu libro? ¿En qué librerías?

Esa es la pata coja del asunto. La distribución no es buena cuando se trata de alguien desconocido y menos en un primer libro. Se vende mucho más cuando es de mano en mano y además sale barato para el lector, puesto que  lo vendo a precio de costo y si alguien lo quiere se lo envío a Santiago.

20.- Por favor Camilo, ¿podrías decirles a nuestros lectores algún mensaje acerca de la importancia que tiene la literatura?

El escritor argentino César Aira dice que la literatura es la ciencia del futuro y su viejo compatriota Borges, que es  un sueño dirigido. La literatura es tan importante que hay ciertos libros que valen por cien universidades y lo más trágico es que en los colegios se enseñan los clásicos de tal manera que el alumno diga nunca más voy a leer esta cuestión que es una lata, mejor consigo el resumen para aprobar el examen. De hecho la literatura en el colegio no debería ser evaluada de la manera tradicional que mata al libro para siempre. El examen debiera consistir en que cada quien diga lo que le parece y sienta sobre la obra  y la nota debiera ser por el nivel de pensamiento y no el de conocimientos, claro, todo previa explicación de un maestro comprometido y dedicado, cosa que también escasea. Cada vez se lee menos y espero que quienes nos gusta esto no terminemos como la Iglesia Católica. Un montón de viejos avivándose la cueca entre ellos o mordisqueándose, según sea el caso.

21.- Finalmente, ¿cuál sería la característica (s) que más valoras en un escritor?

La sospecha y la honestidad brutal.

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