Fanzine Semillas “Un llamado a reconectarse con la semilla, entender el origen de la naturaleza y ojalá plantearse nuevos ritmos de vida”.

Semillas El corazón de las culturas, es un fanzine realizado por el proyecto Xilema, quienes en un ejercicio para preservar la semilla, y su memoria vuelven a plantear el origen de la vida, desde el cultivo. Camila Merlo y Juan Cisterna son agrónomos y los integrantes de Xilema, agrupación que se dedica hace dos años a la educación, además de realizar asesorías sobre agroecología. Viven en la localidad de Concón y durante esta pandemia activaron un huerto medicinal abierto a la comunidad. Comentan que poco a poco sus vecinos comenzaron a participar de las etapas de plantación, recolección y usos de las plantas que cultivan ahí. 

Pensar en un fanzine de divulgación científica, que busque reivindicar el cultivo de la vida. No es una propuesta tan inocente como podría sonar, en la actualidad y con todo lo que ha traído consigo la enfermedad del Covid-19, existe un aumento considerable a la hora de tomar conciencia en torno a temas alimentarios, ligados a la salud y la proveniencia de las semillas que se utilizan. 

Motivados por la estética del arte moderno, hacen alianza con la microeditorial Corazones Rojos de la ciudad de Valdivia y quienes ya han realizado diversas publicaciones, que tienen que ver con las plantas medicinales y sus cuidados. Creando en conjunto una ilustrativa guía hecha en papel reciclado, con inserciones de colores, dibujos y collages interpretativos que acompañan la lectura al abordar temas de identidad, polinización, germinación, conservación y diversidad alimentaria. Además incluye prácticos consejos para la recolección y el cuidado de las semillas.

Lo que nos hace pensar en la semilla como el comienzo de todo, un punto de partida o tabula rasa donde es posible discutir temas como los huertos comunitarios, la soberanía alimentaria y el controversial TPP-11. 

Conversamos acerca de estos temas con los chicxs de Xilema y de su primera publicación.

¿De dónde surge la idea del Fanzine?

Nace de una casualidad, por estas condiciones de la pandemia conocimos por IG a unas chicas que se dedican a hacer fanzines y decidimos hacer un trueque a cambio de las cosas en las cuales trabajamos. Las Corazones Rojos tienen una línea editorial basada en plantas medicinales y ahí surgió el intercambio con Xilema.

Nos dimos cuenta que no tenían un número dedicado a las semillas y que además faltaba información acerca de estas. Con todo lo que está pasando en la actualidad, pensamos que la publicación podría ser un buen medio para transmitir este conocimiento. Además pensamos que el fanzine es una plataforma que nos interesa para emitir opinión y a la vez desarrollar un lado más artístico que teníamos en común con las chicas de la editorial. Finalmente fue el mejor formato, para salir de lo convencional o académico al que uno está acostumbrado y así volverlo mas libre y cercano.

Pareciera que estamos alejados de conceptos tan básicos y primordiales como la semilla ¿a qué deben esta falta de conocimiento?

Según mi parecer es por el ritmo y las formas de vida que llevamos en la actualidad, donde cada vez nos vamos desconectando más de cosas esenciales, como el contacto con la naturaleza, el tiempo libre, preguntar de dónde provienen las cosas o cuestionarse en general. Entonces la sociedad que estamos llevando en este momento donde todo es acelerado, todo es inmediato. Por ejemplo, no sabemos de dónde provienen los alimentos, ¿quiénes? y ¿cómo lo producen? y se recurre a lo más cercano que es el supermercado. Eso nos aleja de las raíces de nuestros antepasados.

Para la gente que habita la ciudad las necesidades son distintas, entonces no existe un cuestionamiento a diario. Por otro parte hay una limitación con la información, ya que no se encuentra accesible para todos. Al perder la noción de la semilla, donde nace todo  perdemos la raíz con la naturaleza.

Entonces el fanzine es un llamado a reconectarse con la semilla y entender el origen de la naturaleza y ojalá plantearse nuevos ritmos de vida.

¿La pandemia de alguna forma nos ha devuelto la inquietud por el conocimiento y el autocultivo?

Totalmente, en cierta medida es algo positivo que se puede sacar de toda esta situación, es que nos dio un poco de tiempo para estar quietos, estar en casa y reconectarse con uno mismo, con el aprender, quizás con las plantas. Naturalmente es un privilegio que no todos hemos tenido.

Dentro de las búsquedas de sentirse bien, la ansiedad provocada por la pandemia, al trabajar con la tierra, sembrar, podar son procesos lentos que a la vez relajan el cuerpo y la mente. Las plantas han tomado un rol terapéutico dentro del encierro.

La crisis sanitaria también nos llevó a replantearnos ciertas cosas, a mirar más lo que tenemos a mano y eso puede ser la semilla, cultivar una planta que nos puede traer un montón de satisfacciones, que ahora valoramos más y es por eso se quiere saber más de plantas, sus cuidados, etc. El hecho que el acceso hoy en día sea más limitado para alimentarnos adecuadamente nos hace pensar en el autocultivo o los huertos caseros.

¿Qué se les viene a la mente el cuadro Las espigadoras de Jean-Francois Millet?

Observamos varias cosas del cuadro, sentimos que no se aleja mucho de la realidad actual, a pesar que es un cuadro de 1800, donde son las mujeres las que están recolectando. Más atrás se reconoce un hombre montando un caballo, lo que nos hace pensar en la idea de un latifundista. Se nota que no están cultivando para ellas. Imaginamos también que hay un monocultivo, que no hay una conciencia ecológica al respecto, donde el primer y último fin es la producción.

La marginalización del campo a la ciudad, la falta de acceso de la gente del campo a otras oportunidades.

Una imagen representativa de la actualidad donde la tierra les pertenece a los latifundistas, pero quien se ensucia las manos y trabaja la tierra no son dueños de esa producción. Es un tema que aún está pendiente desde los intentos de reforma agraria, que se viene diciendo o como decía Víctor Jara que la tierra es para quien la trabaja. Donde estas lógicas patriarcales y de abuso de poder siguen imperando, generando una podredumbre que es lo que representa el cuadro en la lógica latinoamericana, donde no hay abundancia, sino más bien hambruna, ya que se ven recolectando pequeñas espigas.  

¿Qué aconsejan o cómo se puede crear conciencia sobre la soberanía alimentaria?

El primer paso es pensar de dónde viene lo que comemos y desde ahí comenzar a cuestionarnos los alimentos que consumimos. Pensar cuál es el origen, ahí nos vamos a dar cuenta que vienen de seis o siete cultivos, que son los que tienen la base alimentaria del planeta y estos siete cultivos pertenece a la misma cantidad de empresas, por ende estas son las que tienen una dominación en los países tercermundistas o en vías de desarrollo. Finalmente estas empresas son las que tienen el control en la alimentación, en los recursos naturales, el control de la tierra. Entonces si nosotros no nos cuestionamos eso, no vamos a romper jamás esta lógica de sometimiento, que nos sostiene desde lo más básico que son los alimentos. Desde ahí viene el concepto de soberanía alimentaria, de ser soberano, quizás como nació, pero también podemos ser soberanos en términos más locales, donde de a poco podemos aportar con un grano de arena recuperando semillas, evitar que se patenten, recuperar espacios de cultivo, volver a la huerta comunitaria y eso nos va a volver poco a poco a cohesionarnos desde el alimento, que es la base de la sociedad y a partir de eso organizarnos. Las huertas comunitarias tienen ese enfoque, que es que el alimento que se produzca y el concepto de la soberanía que sea para todos por igual, además de producir alimentos sanos.

¿Tienen alguna experiencia con los guardianes de semillas?

He participado en Trafkintu, que es una instancia autogestionada para poder intercambiar semillas. Pero personalmente no conozco guardianes, creo que es una experiencia que algún día me gustaría tener, ya que uno aprende mucho de esas personas, su conocimiento es inspirador, ya que se dedican a una labor muy poco reconocida, pero altamente valiosa para la sociedad.

Se me viene a la cabeza la cuidadora de semillas de Castro, ver cómo un grupo de mujeres se dedica a cuidar las distintas variedades de papas, este vínculo tan rico que crean con cada especie, donde saben para qué sirven y cómo transmiten este conocimiento con tanto cariño. El nexo que tienen con las semillas lo ven como algo super importante y enriquecedor. 

Creemos que es fundamental que existan instancias donde las guardianes de semillas puedan ofrecer su conocimiento a la comunidad, ya que son capaces de dejar ese legado en todas las demás personas, esa motivación que cuando te pasan una papa y se sienta que te están pasando un tesoro, alejándose de la idea que uno tiene en lo cotidiano de una semilla. En definitiva es volver a despertar el valor que tienen esas cosas.

¿Cómo funciona el intercambio de semillas?

Son instancias en que se invita a toda la comunidad mediadas por lo general por algún guardián de semillas, que además de guardar muchas semillas, tienen mucho conocimiento de estas; tienen un amor increíble por estas semillas y además lo quieren compartir. La idea es hacer un trueque donde uno puede llevar cualquier material vegetal que se pueda traspasar a una persona. También se basa en la confianza de que el intercambio sea tal como las cosas que dicen que son, que cumplan ciertas características. Se basa en un intercambio de ideas y de conocimiento también, donde cada uno le explica a cada persona cómo utilizar, cuidar y comer .

En el trafkintu, se utiliza la reciprocidad como concepto, la relación de mutualismo, así como la naturaleza nos da, yo le debo volver a dar. Enaltecer esta relación con lo vegetal y lo humano, desde la confianza como base. Son semillas certificadas con la palabra y eso es lo más bonito, ya que da la oportunidad de volver a creer en la humanidad. 

El dar y recibir es también multiplicar, porque el desafío no es atesorar riquezas, sino multiplicarlas para compartir y diversificar.

¿Qué opinan del TPP-11?

Estamos totalmente en contra al TPP-11 es algo que viene hace mucho tiempo. Desde las políticas de guerra fría donde lo que se busca es adueñarse o apropiarse del conocimiento, para crear empresas, industrias en torno a este conocimiento. Es un tratado que sólo busca favorecer a las empresas y no a quienes piensan en la biodiversidad, por otra parte su intención es lograr una dependencia capitalista total, al tener que estar obligados de comprar siempre a los mismos. 

Son un montón de cosas que están en juego en ese tratado entre eso, perder nuestra soberanía alimentaria, someternos a las leyes del capital más de lo que ya estamos involucrados. 

Si llegase a ocurrir sería algo muy fatal, ya que perderíamos el acceso a nuestros recursos naturales y la soberanía.   

Para las próximas elecciones del 15 y 16 de mayo, ¿creen que hay una propuesta que cubra las necesidades agroecológicas de Chile?

Viene una oportunidad que es redactar una constitución, creo que hay una posibilidad, porque también hay constituyentes que hablan de la agroecología, ya no es un tema tan alejado, se habla de la semilla, de los recursos naturales..

Hay candidatos que plantean estas inquietudes, por ejemplo Modatima, Movimiento de mujeres campesinas, etc. Que están en contra del TPP-11, entonces se podría decir que hay cierta esperanza a que esas personas lleguen a la parte final, que sería redactar la constitución. Pero es uno de los pasos, tampoco creemos que las elecciones sea el único camino.

Hay que empezar a tejer esto de abajo, desde las comunidades, las juntas de vecinos, los huertos comunitarios, el compartir saberes entre nosotros mismos, por ejemplo lo que estamos intentando hacer con este fanzine donde finalmente la intención es hacer ver que las semillas están ahí, que son importantes, que hay que cuidarlas y que tenemos que cambiar la forma de relacionarnos con ellas, como reproducirlas y estar atento a las políticas que nos rigen. La diferencia de cómo relacionarnos localmente, como comunidad agruparnos  para ir logrando pequeños desafíos que otorguen bienestar personal y colectivo.

Por lo que se podría hablar de pequeñas luces, con el levantamiento de ciertas candidaturas, donde se plantean estas cosas, pero es tan sólo un pequeño paso para cimentar todo lo se viene, que tiene que ver con el trabajo del día a día y de base. 

Para conseguir el fanzine Semillas:  xilema.educacion@gmail.com

@xilema.educacion

@lascorazonesrojos

   

  

Leave a reply

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.